#Borrador 4: Loving Vincent

Imaginate las mejores obras de Van Gogh puestas a rodar para contarte una parte importante de su vida. O de su muerte, que aún hoy sigue sin estar muy claro si fue un homicidio accidental o un suicidio.
Hacé el ejercicio de mirar la película y encontrarte con La noche estrellada, Campo de trigo con cuervos, El dormitorio en Arlés, y algunos de sus retratos. Sus mejores obras recreadas por más de 100 artistas plásticos, pintadas a mano en más de sesenta mil imágenes para darle vida a una obra, al cruce de dos medios de expresión como el cine y la pintura.
¿La técnica? Rotoscopía: Rodaje con actores y actrices, personas físicas, utilizados de base para el resultado final, algo que los fundamentalistas de la animación consideran un atajo, pero que acá se impone por el peso propio de la titánica tarea de pintar al óleo, tratando de respetar al holandés. ¿Sería igual el resultado si hubiera sido una película resuelta digitalmente? Nos permitimos dudar.
En el site del film pueden ver el making of y sacar sus propias conclusiones. Entre otras cosas, cuenta uno de sus productores que Van Gogh pintó cuadros en distintas medidas, por lo que en muchos casos tuvieron que recrear los márgenes para poder reencuadrar, o que por cuestiones de guión han tenido que cambiar la época del año, lo cual implicó cambiar la paleta de colores, tratando de respetar los originales.
¿El argumento? Quizás el guión no sea el punto más alto de la película. El hijo de un cartero, amigo del artista, trata de encontrar a Theo -hermano, protector y principal apoyo financiero de Vincent- para entregarle una última carta y a partir de allí, evitando algunos spoilers,  reconstruir qué sucedió en sus últimos días y con el disparo que terminó con su vida.
Loving Vincent es el resultado del cruce de una pintora polaca Dorota Kobiela y un cineasta británico, Hugh Welchman. En términos actorales hay varias caras conocidas, como la de Sir Bronn en Game of Thrones (Jerome Flynn), la tía Polly de Peaky Blinders (Helen McCrory) y Saoirse Ronan (del film  Brooklyn, 2015).
Vincent y Theo son dos de los seis hermanos que componían la familia. El más famoso de ellos llevó en sus 37 años de vida el nombre de un séptimo que nació muerto un año antes de su llegada. Las pasó todas: sífilis, un trastorno psiquiátrico que algunos definieron como bipolaridad, pero otros aducen epilepsia, entre otras. Pintó más de 900 obras en no más de 10 años. El reconocimiento a todas ellas, al tratamiento de la luz, a los colores como expresión de la vida y no de lo real explícitamente, llegó postmortem. Loving Vincent, o Las Cartas de Van Gogh (como la van a ver en Netflix), es de alguna manera un buen reconocimiento a todo aquello. Una película colgando de un lienzo.

 

 

 

 

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