El patio trasero

Patio gris de cemento a la vista. Escalera de pasos angostos. Barandas del mismo material con un borde color bordó, donde se afirman las manos de los espectadores. Un helecho cuelga como antesala del primer ascenso.
La mujer lucía una malla de esas enterizas, negra con detalles en verde. Se dio a conocer ante los allí presentes, en medio de un mar turbio. El escobillón hacía las veces de micrófono de pie. De aquí para allá, con la energía propia de un recital convocante de una banda de barrio en pleno ascenso.
La torre de sonido vegetal enloquecía a los convocados que habían desbordado las gradas. Algunos se colgaban del pasamanos. El show había levantado vuelo. La artista se lucía con sus agudos más puros. El campo del estadio se movía rememorando la arena del viejo coliseo. Parecían correr ríos de calor humano inundándolo todo. Se había mezclado el sudor con la pulcritud de la estrella que para ese entonces ensayaba pruebas dudosamente necesarias.
Sintió que era el momento cumbre en la montaña infernal de aquel atardecer de verano. El calor ya era parte del todo, no molestaba, más bien era el contexto ideal para tamaña demostración.
Casi imperceptible, uno de sus fans, el más apasionado de todos, iba y venía corriendo a lo largo del recinto, usando sus rodillas de motores incansables. Su actriz favorita ya lucía algo cansada, cuando intentaba practicar los pasos de un típico ritmo de la década del 20`. Mientras el público deliraba ante tanta destreza, la cantante pisó con su pierna izquierda sobre uno de los ríos más acaudalados y en ese momento la gente pareció quedarse atónita, el pequeño fan se había detenido para presenciar lo inevitable. En el afán por sostenerse, el micrófono le rozó la cara, nuestra querida estrella vio detener su marcha cuando la continuación de su espalda dio contra el piso de aquel fatídico escenario. Un moretón y un leve corte sobre la ceja izquierda.
El público reclamó que continuara el espectáculo pero ya el sol estaba bajando, el helecho los veía irse a uno por uno; mientras el pequeño colaboraba con la tarea dominguera. Así juntos, los dos ingresaron a los camarines para un merecido descanso después de aquella inolvidable performance.

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