“La promesa”: Un genocidio como telón de fondo

Llega a los cines de nuestro país “La promesa”, la nueva película de Terry George (“Hotel Rwanda”) que cuenta la historia de un triángulo amoroso en el marco de lo que fue una de las masacres más terribles y silenciadas de la historia moderna: el genocidio armenio por parte del Imperio Otomano, hecho que hasta el día de hoy Turquía se niega a reconocer.

El conflicto de la película se reduce a la historia de un estudiante armenio de medicina (Oscar Isaac, “Ex Machina”) quien intenta escapar del avance del Ejército Otomano. Una vez ingresada Turquía a la Primera Guerra Mundial, conoce a una extranjera (Charlotte Le Bon, “Un viaje de diez metros”) casada con un periodista estadounidense (Christian Bale, “El ganador”) de Associated Press, quien está allí como corresponsal de guerra.

La trama del film está repleta de lugares comunes del género romántico: abrazos interminables, un vestuario de época cuidado al detalle, planos cerrados para transmitir las emociones, un guión previsible con diálogos que por momentos son hasta risueños de tan obvios, y que incluso limita seriamente el trabajo de los actores. A eso como algo positivo, se le puede sumar una fotografía cuidada a cargo de Javier Aguirresarobe (“Blue Jasmine”), que se luce entre tanto plano general, batallas y escenarios naturales de un paisaje tan vistoso como derruido por la crisis humanitaria de la época.

El recurso de tomar un momento histórico importante como telón de fondo de una historia de amor es tan viejo como el cine mismo de Hollywood. El problema no es ese. El caso es que resulta de mínima cuestionable semejante hecho histórico para contar un culebrón rosa por donde se lo mire. Está claro igual que podríamos valorar el hecho de representar una parte de una historia que incluyó el exterminio de más de 1 millón y medio de personas, que incluso con el eco que tienen las producciones de esta envergadura puede amplificarse, pero ese mérito queda opacado por el motor que visibiliza esa trama. Al menos, si existe un equilibro entre ese nudo argumentativo que dispara el relato de la película y su puesta en contexto, es por demás exageradamente privilegiado el primero de ellos.

Es más, ni siquiera haría falta que la película se convierta en algo que no pretende. Pero desde el relato, el guión, la historia de vida de los personajes predomina (una vez más) la mirada desde lo americano, desde el corresponsal de guerra bueno que hasta en alguna escena se termina por convertir en héroe (¡es Bale no Batman!).

La promesa” llega a nuestros cines la misma semana que arrancó con un nuevo 24 de abril, día en que se conmemora la acción por la tolerancia y el respeto entre los pueblos. Algo que no sucedió en la conformación de la mayoría de los Estados modernos. Algo tan usual como los triángulos amoroso trillados con un conflicto bélico de fondo.

Esta nota originalmente fue publicada en 

http://www.revistatoma5.com.ar/cine/la-promesa-genocidio-telon-fondo/

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