Los palestinos también juegan al fútbol

Cristian Pirovano y Fernando Romanazzo, directores de la primera coproducción argentino palestina, conversaron con Socompa sobre la película que retrata a través del fútbol la dignidad del pueblo palestino, en una vida atravesada por la ocupación israelí y el oscurantismo.

En la semana que la Selección Argentina no jugará en Jerusalem un amistoso con su par israelí, ¡Yallah! ¡Yallah!(¡Dale! ¡Dale!) es una película documental que acerca al fútbol en Palestina, que desde este fin de semana se proyecta en el Cine Cosmos UBA, de Buenos Aires. Clubes clausurados, jugadores rechazados y un presente donde ni el deporte le escapa al mote de terrorista. Un documento visual que, por su propio peso, se vuelve una trompada de valor histórico.

¿Cómo nació la idea de la película?

Cristian: -Bueno yo a finales de 2012 estaba haciendo un laburo de fotoperiodismo en El Cairo, en lo que era el final de la Primavera Árabe. Ahí intenté ir a Gaza, no pude, no me dieron un permiso y entonces me fui a Cisjordania. Y al cuarto o quinto día de estar ahí me metí en un campo de refugiados, muy campante como si fuese acá en la salida del cine y a los 10 minutos tenía un montón de chicos siguiéndome que al principio buena onda pero después se tornó agresivo, no violento pero…Y en medio de ese quilombo, se acerca una persona, les dice algo en árabe, y a mí en castellano me dice: “usted se viene a tomar un café conmigo”. Nos pusimos a charlar, un poco de todo, de fútbol, y sabía todos los jugadores de Argentina. En un momento me dice que él tiene la fórmula para que Argentina salga campeón, que quería mandar a través mío una carta al señor Sabella con los cambios que había que hacer en el equipo para que salgamos campeones del mundo. Y bueno a partir de ahí arrancó la idea. Lo llamé a Fer así bastante excitado por estar viviendo en Palestina con todo lo que se vive y me dice “bueno dejá de sacar fotos y ponete a filmar”.

¿Cómo fue tu llegada allá en ese primer viaje?

Cristian: -Y, fue muy shockeante. La idea que yo podía tener de haber leído algún libro, ver alguna película, pero estar allá es completamente distinto. Palestina es como un imán, o te repele o te atrae, y si te atrae, te pega; y si te repele te retira al carajo. Eso a mí me voló mucho la cabeza. Yo viajé mucho por suerte y la verdad que ver al oprimido y al opresor “conviviendo” en vivo y en directo, yo no lo había vivido nunca personalmente y es muy fuerte eso.

¿Cómo siguió el proceso de la película?

Fernando: -Inicialmente, comenzamos a filmar la historia de Mohammed que era este fanático de la Selección Argentina, sin haber obtenido el visto bueno del INCAA. Y bueno toda la carpeta, todo el guión, toda la estructura era a través de su historia. El canal de televisión de fútbol de allá nos había prometido todo: cámara, luces, sonido, gente, gente bilingüe. Y una semana antes me dicen que no había nada.

Cristian: Nosotros ya habíamos sacado el pasaje de los tres, nos fijamos cuánto nos salía cancelar y era imposible por un tema de costos al estar tan cerca de la fecha. Así que bueno salimos a alquilar todos los equipos nosotros. Tres personas, tres mochilas grandes, un bolsón, más el equipaje de mano y nos fuimos para allá. ¡Una locura!

– Y con esto que nos están contando, más el rodaje y toda la experiencia, ¿Pensaron en algún momento que el proyecto era demasiado ambicioso o que se podía caer?

Fernando: -¡No! Hubo situaciones como que Mohammed, al tercer día de rodar la película se bajó. Entonces todo lo que tenías diseñado, se cayó. Así que estuvimos tres o cuatro días mandando el equipo a buscar inserts, el muro, chicos jugando a la pelota y nosotros vemos qué podemos hacer. Teníamos que pensar rápido porque ya estábamos ahí. Lo bueno que tuvimos es que al caerse la coproducción de la televisión de allá, la Federación de Fútbol Palestino absorbió casi todo. No de la técnica pero sí de los gastos: nos dio un móvil, comida, hospedaje, teléfonos, unos pibes que hablaban bien inglés. Lo que teníamos que hacer era pensar y eso nos fue relativamente fácil porque vivíamos en un predio como si fuera el de AFA acá en Ezeiza. Veíamos la concentración de los equipos, teníamos alrededor a técnicos, árbitros, jugadores. Empezamos a seguir historias, que terminaron siendo siete, un personaje te va llevando a otro, etc. Y en el medio de todo eso nos aprobaron de INCAA, después de cinco comités.

¿Cómo definirían la bajada de la película: fútbol, pasión y lucha? ¿Cómo los vincularían?

Cristian: -Son como las tres vertientes que tiene. Y dentro de lucha lo que es la resistencia, que es más una postura defensiva porque los palestinos están todo el tiempo intentando no ceder, nunca es una postura de avanzar lamentablemente.

Fernando: Si y se puede hasta dividir. Es decir, es una película de fútbol, una de pasión y una de lucha, y también es una película que contiene y vincula a las tres, que es básicamente la vida del palestino. O sea porque cualquiera de ellos, cualquier actividad lo tienen que hacer con mucha dificultad.

¿Qué expectativas tenían con la película? ¿Están sorprendidos con su repercusión o es lo que esperaban?

Fernando: -Yo me esperaba la taquilla esta por la atracción que tuvo en el Bafici, donde se proyectó en funciones a sala llena. Entonces eso ya te daba una pauta. Lo que sí no me hubiera imaginado, es que si bien la habíamos pensado para la fecha del Nakba (que es la tragedia para los palestinos, la fundación del Estado de Israel donde masacraron a pueblos enteros), y el INCAA como al final nos cambió nos terminó cayendo un 24 de mayo. Esa semana pasó de todo en Palestina lamentablemente. Un montón de muertos en Gaza, manifestaciones, el traslado de la embajada de EE.UU., sumado a la idiotez de la selección argentina de ir a jugar un partido en Jerusalén, que armó un revuelo justo con Palestina, el fútbol, y nuestra película hablando de eso. Nos reflotó de repente por la temática y eso sí no lo teníamos pensado.

¿Se parece en algo el fútbol palestino al argentino?

Fernando: -Por ejemplo la adaptación de las canciones, como existe acá pero en vez de Tambó Tambó o Callejeros, allá son canciones de siglos, muy tradicionales, solemnes, muy religiosas, etc. Vivimos situaciones que eran inéditas para nosotros, donde había un flautista en una hinchada de un lado y otro en el otro lado y en el entretiempo se juntaban y bailaban.

Cristian: -Lo dicen en la película: “Imaginate que yo puteo a los del enfrente y los chicos van a entender eso” (se ríen)

Fernando: -Hay muchísimo potrero allá. Mucho de amateur, de juntarse, de estar contentos. Estar en la calle, que hay más espacio porque no hay tantos autos. Me hace acordar mucho a los jugadores de acá de la D, que muchos laburan, terminan y se van a entrenar, con una vocación muy grande. Y vos ves la fuerza que tiene la comunidad del fútbol, con ese espíritu de decir si tiramos todos para el mismo lado, le podemos ganar a cualquiera.

Las fotos pertenecen a la muestra “Palestina por dentro”, montada durante las proyecciones del documental en el Cine Gaumont.

Nota publicada originalmente el 6/6/2018 en http://socompa.info/cultural/los-palestinos-tambien-juegan-al-futbol/