“Manos de piedra”: Los puños de Panamá

Hoy se estrena “Manos de Piedra”, la película sobre la vida de Roberto Durán. Este boxeador que creció en El Chorrillo, barrio popular de Panamá, se convirtió en el emblema nacional de su país en el contexto de la ocupación norteamericana durante casi todo el siglo XX en el Canal de Panamá. Pocas combinaciones son tan efectivas como la combinación boxeo y cine. Pero eso no es garantía de antemano. En este caso el largometraje de Jonathan Jakubowicz (“Secuestro Express”, 2005) retrata la infancia del “Cholo”, los inicios de su carrera; y hace especial foco en 1980, año en el que le arrancó la corona en la categoría welter a Ray Sugar Leonard, quien luego del retiro de Mohamed Alí se había convertido en el hijo prodigo del boxeo del norte.

En esa clave, la película hace gala de toda la mística que reúne la vida de un personaje como Mano de Piedra. Cumple con creces para ser una producción de Hollywood, que debe retomar la historia del protagonista y ponerla en contexto con la política exterior de Estados Unidos; la que incluyó ocupaciones, un muro, lucro, garrote y manejo discrecional del Canal que une los dos océanos.

Si vos sentiste que el 10 te devolvió algo en 1986 en el primer gol a los ingleses, los panameños tocaron el cielo con las manos cuando Mano de Piedra le arrebató el invicto y el cinturón a Leonard el 20 de junio de 1980 en Montreal. Es que el marco lo era todo. Un dato: Un año después de esa pelea el General Torrijos, el tipo que había pactado con Estados Unidos la devolución gradual del Canal de Panamá, moría en un dudoso accidente aéreo, vinculado con el largo prontuario de la CIA.

Las primeras dos peleas con Leonard son el momento de la carrera de Durán, elegido por Jakubowicz. Para eso eligió a Edgar Ramírez, un actor con sangre latina, que cumple con creces el papel del pugilista. El otro papel estelar es de Robert De Niro, quien interpreta al entrenador norteamericano Ray Arcel, que acompaña al boxeador a la cima en los mejores años de su carrera. Quizás uno de los puntos más discutibles del film es que este personaje nos remite inevitablemente a Mickey Goldmill de Rocky. Si bien el personaje de Arcel es más “cerebral”, más “técnico” y el entrenador de Balboa interpelaba más desde la vehemencia y la experiencia, hay algo entre uno y otro en la interpretación que los acerca. Por su parte, en la piel de Leonard se pone el cantante Usher Raymond. Mientras que el gran Rubén Blades interpreta al representante Carlos Eleta.

Los 110 minutos de película incluyen episodios como “El día de los mártires”, aquel trágico día donde marines norteamericanos asesinaron a 24 estudiantes panameños por querer izar la bandera de su patria en su propio suelo, momento presenciado por un joven Durán de tan sólo 12 años. Sus años de la infancia, su inicio profesional como pugilista, su pelea en 1972 con el escocés Ken Buchanan que le dio el primero de sus cinco títulos mundiales. Posteriormente el momento del éxito post triunfo con Leonard y la fatídica revancha tan solo 5 meses después, te llevan de las narices con una narrativa constante y bien construida.

La película, aclamada y estrenada en el Festival de Cannes de este 2016 y con poca repercusión en su tierra natal, llega a nuestros cines y promete estar dentro de las favoritas para los Oscar del año que viene. Y tiene con qué hacerlo:  una historia atrapante, buenas actuaciones, un contexto que excede las largamente las cuerdas del ring. Una producción a la altura de los puños de Panamá.

 

Nota publicada originalmente el 03/11/2016 en

http://www.revistatoma5.com.ar/cine/manos-piedra-los-punos-panama/

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