¡Mujeres del mundo unidas!

A partir de hoy se puede ver la nueva temporada de The Handmaid’s Tale, la serie más premiada de 2017. La adaptación a pantalla de la novela de 1985 de la canadiense Margaret Atwood llega con la compleja tarea de mantener el nivel de lo visto durante los primeros diez capítulos, con un guión que continúa bajo la supervisión de la autora del libro pero que deberá prolongar un relato que, al terminar la primera temporada, había empatado el tiempo de ambas obras. Captura de pantalla 2018-04-25 a las 5.33.57 PM
En términos de novedades y de contenidos, conoceremos las colonias, una especie de campos de concentración donde son enviadas las mujeres infértiles y todas aquellas sospechadas de rebelarse al orden de la dictadura que conduce a Gilead. Allí aparecerá una de las nuevas caras, interpretada por Marisa Tomei (El luchador, 2008), a quien se suma Cherry Jones (Ocean´s Twelve, 2004), con el papel de la madre de Offred (Elisabeth Moss), un personaje que según los amantes del libro tiene un rol fundamental en la historia en papel. En la primera edición de la serie solo la vemos en algún flashback, pero ahora su participación será más relevante.
Serán 13 capítulos a los que les pediremos respuestas acerca del destino de Offred (De Fred en inglés), del rol de Nick (chófer y ojo de la familia del Comandante Waterforde). ¿Es aliado? ¿Es un doble agente? ¿Traicionó a nuestra heroína? ¿Qué pasó con Ofglen, la compañera de compras de Offred, que fue la primera en negarse a matar a una de las suyas?

¿Hasta acá no entendiste nada porque no viste la primera temporada? Obviá los spoilers, que tampoco son tantos. Te cuento.

Imposible encontrar una nota que hable de esta serie sin que utilicen la palabra distopía. Después nos metemos un poco en qué tan factible o actual es el futuro que plantea Atwood, Bruce Miller (el showrunner de la tira) y compañía, pero primero el escenario: La tierra de Trump está sumergida en una crisis sin precedentes, y producto de una multiplicidad de factores (que el libro desarrolla mejor y la serie no tanto), una epidemia brutal produce infertilidad en hombres y mujeres por igual. La respuesta política a tal situación, la impone un grupo de pequeños burgueses con aires de nobles, quienes toman el poder e intentan plasmar a la fuerza un nuevo contrato social (que de contrato no tiene nada) erigido bajo los cánones de la Biblia. De esta manera, todas las mujeres en edad reproductiva y con su capacidad plena de procrear, son obligadas a oficiar compulsivamente de criadas, más específicamente de madres subrogadas de la clase alta o dirigente, que son matices más matices menos la misma cosa.
Los aciertos de The Handmaid´s tale son difíciles de enumerar en una sola nota. Pero hay algo que los potencia, que los amplifica: el contexto social en el que conocimos la historia de Offred, el acierto de Hulu (el Netflix de Disney, Warner y otras cadenas en EE.UU) en lanzar tremendo cuestionamiento al sistema patriarcal, en pleno auge de la ola feminista.
En Gilead es el Estado el que se apropia de los cuerpos de las mujeres, pero lo hace no sólo con las criadas. Son las mujeres como género, como objeto de deseo, como mano de obra, como cosificación de un rol que las subsume a la voluntad de los hombres. O son vientres subrogados, o son las Marthas que ayudan en los quehaceres de las casas, o son prostitutas en la clandestinidad castigadas por ser consideradas potenciales terroristas; pero son también las esposas adosadas a los comandantes y sus deseos de dominación. Corridas completamente de las decisiones de poder, más no sea con la sola función “natural” de controlar ese gran panóptico al que deben someter a las criadas y a toda aquel que pretenda correrse de un Estado autoritario y teocrático.

Captura de pantalla 2018-04-25 a las 5.58.37 PM

He allí el segundo gran mérito de la serie: Los recursos narrativos, visuales y de composición con los que ese Estado es representado son un todo sublime. Gilead asfixia con interiores en donde te querés parar a subirle el brillo al monitor o a la pantalla donde sea que se reproduce el capítulo porque está todo jodidamente amarillo, brumoso, espeso. Las calles apestan entre las ruinas de lo que fue, y un nuevo orden gris que impone muros desde donde cuelgan los cuerpos rebeldes.
Lo que en el libro narra June Osborne (así el nombre de Offred antes de ser una criada) en la pantalla es su voz en off, planos generales con una puesta que hasta parece sincronizada, unos cenitales desde donde todo resulta más terrible: escenas de hermandad, otras de una soledad insoportable, de morbo explícito, de opresión y otras tantas. En Gilead no hay lugar a donde escapar, no queda margen ni para quitarte la vida.

“Nolite te bastardes carborundorum, bitches”

Todo ese marco tiene interpretaciones que están a la altura de las circunstancias. A la de Elisabeth Moss, que ya disfrutamos en Mad Men y The Top of the lake, se le suman la de Alexis Bledel (Gilmore girls), la de Madeline Brewer (Orange is the new black) con una capacidad extrema para hacer bordear la locura, la sed de rebelarse ante tanta mierda! Quizás de todas ellas un escalón más abajo se encuentra Ann Dowd, en la piel de la tía Lydia, que por momentos de tanta vehemencia por demostrar su crueldad se nos viene a la mente la Tronchatoro de Matilda.

Captura de pantalla 2018-04-25 a las 5.37.51 PM
En tiempos donde es cada vez más común ver pañuelos verdes por la ciudad, en donde en el Congreso se discute para que dejen de morir 100 mujeres por año en abortos clandestinos, en donde se reclama para que no haya más un caso como el de Belén, esa piba tucumana que tuvo un aborto espontáneo y fue absuelta luego de pasar casi tres años en prisión porque le plantaron un feto, resulta tentador decir que en verdad The Handmaid´s tale no es una distopía sino que es pura actualidad. Está claro, que la serie tiene rasgos propios de este tipo de ficciones como ser la alienación humana en un futuro alarmante, pero considero que forzar una analogía casi en términos taxativos con nuestro presente, es de mínima discutible. Es casi como el que canta que el gobierno de Macri es la dictadura, sin poder tratar de reconocer cuáles son las razones que llevaron a la irrupción de este “fenómeno” político, obnubilando las posibilidades de construir una alternativa de gobierno.

“Nunca debieron darnos uniformes si no
querían que fuéramos un ejército”.

A pesar de que la primera temporada queda bastante emparentada con el final del libro original, el mercado impone las condiciones una vez más y Miller y Atwood arriesgan una segunda entrega para que nos cuenten más de cómo fue que se llegó a Gilead, nos presenten nuevos personajes y demás cuestiones. Está claro, que lo más está esperando el público es saber si ese atisbo de esperanzas que nos deja entrever Offred hacia el final, permite pensar en algún tipo de resistencia. Como dice la canción de Pussy Riot, parte de la banda de sonido:

Cómo quieres que sea tu mundo?
Qué quieres que sea?
Sabes que un muro tiene dos lados?
(…)
Dejen a otras personas entrar
Escuchen a nuestras mujeres

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Trailer Segunda Temporada