“Nieve negra”: Secreto de un pasado oscuro

Llega una apuesta fuerte del cine nacional: “Nieve negra”, un thriller convincente, una historia oscura de dos hermanos en una disputa por los terrenos que acaban de heredar por la muerte de su padre. Debido a ese disparador se sumergen en un drama familiar que tiene suspenso, una fotografía cuidada y un relato constante que atrapa tanto en lo visual como en lo narrativo.

De esos méritos, entre otros, es responsable Martín Hodara (La señal, 2007), quien se estrena como director en soledad, y lo hace con resabios que remiten a la fortaleza de los guiones de Fabián Bielinsky,con quien trabajó en películas como “El Aura” y “Nueve Reinas”.

Nieve negra es la historia de Salvador (Ricardo Darín), un hombre solitario que vive en el crudo frío de la Patagonia y luego de la muerte de su padre recibe la visita proveniente de España de su hermano Marcos (Leonardo Sbaraglia) y su compañera (Laia Costa), que intentan convencerlo de vender la casa y los terrenos que los vieron crecer, tras recibir la oferta de una empresa minera.

En ese tenso presente, el encuentro trae un pasado reprimido por la familia, tan oscuro como molesto. Para su desarrollo, el largo se apoya en una primera hora más que convincente. Con pocos diálogos, la historia que el director escribió junto a Leonel D´Agostino se afirma en VFX sólidos -casi imperceptibles- y en el montaje para darle continuidad a la trama; a la presentación de los personajes que aparecen representados en una temporalidad alterada, envueltos en sus debilidades, y en un recorrido introspectivo consolidado en tres actuaciones destacables.

En ese sentido, otro de los aciertos del film es correr a Ricardo Darín del típico papel con el que tantas veces nos encontramos en sus interpretaciones. El actor compone, transformación física mediante, un personaje sólido, parco, que por momentos resulta hasta tenebroso. Por su parte, Sbaraglia y Costa acompañan con buen ritmo, incluso alterando el grado de protagonismo de cada uno de ellos, y por ende el compromiso con la historia.

Por otra parte, un elemento a mencionar es que en el último acto, cuando el conflicto queda plasmado y camina hacia su desenlace, hay ciertos giros o momentos propios de la narración que no logran mantener el nivel de convicción que acompañan el ritmo de la primera hora de película. Pero no es algo que opaque el resultado final.

Probablemente el interés de la crítica y algunos espectadores sea el género al que pertenece el largometraje. En esa duda, el martes en Revista Toma 5 publicamos la entrevista con el director de Nieve negra, quien señaló que para él “la película siempre fue una tragedia. Si uno lo analiza desde el héroe la película tiene un paquete envoltorio de policial, de suspenso, o thriller psicológico pero en su alma, en su estructura es una tragedia”.

Una tragedia en sentido explícito era para el cine argentino que hasta el momento no haya una película que reuniera a Sbaraglia y a Darín. Elenco al cual completan Federico Luppi y Dolores Fonzi (hermana de Salvador y Marcos), entre otros.

“Nieve negra” promete estar a la altura de lo que declama su elenco, sus pretensiones como una sólida película de género (pongan acá la etiqueta que más les plazca) y hacer honor a un cine nacional que cada vez que puede (y que las coproducciones colaboran) combina un tratamiento visual cada vez más cuidado, actuaciones destacadas y un guión interesante, sin el cual todo lo demás sería accesorio.

Nota publicada originalmente el 19/01/2017 en
http://www.revistatoma5.com.ar/cine/nieve-negra-secreto-pasado-oscuro/

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