Parasite: El exitismo, los Oscar y la gilada

La película de la que todos hablan. La que vieron cinéfilos, snobs y amantes de Rápido y Furioso. ¿Por qué? ¿Qué tiene? ¿Qué dispara? Vuelvo al cine después de 9 meses. Todo un parto para disfrutar de una película coreana ganando un Oscar. Lo que sigue son algunas preguntas, disparadores, ideas que me sobrevuelan después de ver la obra.

¿Quiénes son los parásitos? La respuesta puede ser obvia: los pobres del film (Kim y su familia). Los que necesitan de otros para salir de la miseria. Los que venden su fuerza de trabajo para subsistir. Sin embargo, los otros, los que yacen mientras un otro conduce, cocina o enseña en su propia casa no quieren ser menos, son parte del juego. Nos gusta pensar que entre unos y otros está puesta la coma según el director. No hay blancos y negros, sino una rica gamas de matices para pensar.

Es recíproco, es dialéctico. Hay una diferencia, un otro que apela, interpela para constituirse cada uno en lo suyo. Una mujer bien que no puede resolver una cena sin su mucama, un alto funcionario de una empresa de tecnología que sabe reconocer cuando un olor no le es propio. Espacios, temporalidades, ambientes albergando dos familias contrapuestas. 

Una explosión de interrogantes, de aristas puestas en un film de 132 minutos que no para de crecer de principio a fin. Una película que no tiene desenlace, sino más bien un desarrollo cosido (¡si de coser!) lentamente, con un par de giros sublimes, un nivel de tensión hilvanando una cantidad de situaciones difíciles de soportar en estado de quietud. 

En otro orden de cosas. Quedarse en la pregunta de porqué a esta película sí y a otros no parece cuanto menos irrelevante. Podríamos ensayar muchas hipótesis de café. A priori, a mi juicio, no habría mucha razón para darle el premio -la primera vez en la historia que la mejor película es de habla no inglesa- a Parasite y no habérselo dado a la exquisita Roma en la edición pasada. A riesgo de errar, puede que aquella obra de Cuarón no haya tenido las pretensiones de cine mainstream que tiene Bong Joon-ho. Otro ritmo, otro color, una historia más regional, menos transversal, son solo algunos calificativos que se me ocurren de la historia de Cleo. 

En principio parece valioso que por fin se reconozca a otro tipo de cine. A otros modos de narrar, a otras culturas por mostrar. Ese solo hecho merece ser celebrado. La sensación es que Parasite acierta en su horizontalidad. Miles de críticas repiten a coro que el arriba: la casa de los burgueses, abajo los pobres, mojados y sucios. Si fuera solo eso sería una película más. El hallazgo del guión es que justamente pone a discutir una cantidad de tramas que son parte de una sociedad, no sólo coreana, en la que cualquier espectador avezado puede sentirse tocado: prejuicios de clase, pobres contra pobres, ricachones tan crédulos como faltos de sensibilidad, violencias, deseos, carencias, excesos, todo en una misma casa

Toda obra que deviene popular dispara discusiones, intercambios, opiniones. De todas ellas, me quedo con la que sostiene que en verdad Parasite es una película funcional a Hollywood y por eso fue premiada. Entre otras cosas porque en cuanto puede el film baja línea con esto de que “muestra a los pobres como groseros, torpes que no saben cuidar un laburo y en cuanto les dan diez centímetros caen en excesos”. Ok, es una mirada posible, no hay un decálogo para ver un largometraje. En mi opinión esa mirada tiene más que ver con quien la emite que con la película en sí misma. 

La posibilidad de acceder a un mundo esquivo, lejano, inaccesible más allá del lugar de espectadores de ese derroche, o de artistas de reparto, está -a mi criterio por supuesto- en clave de reivindicación, de disfrute, de placer. No hay excesos allí donde abunda la carencia. O si los hay no es en la clave que muestra Parasite. Mesura y conducta -en ese orden- tienen los que aún sin ser clase alta saben que pueden acceder a ciertos beneficios, derechos, etc. 

Para terminar, un último aporte. Lejos de ser un experto en el cine de Corea del Sur, les dejo algunas que no se pueden perder. Todas en distintos géneros a Parasite pero todas recomendables. Oldboy (esta quizás sea el mejor ejemplo para evitar la comparación apresurada de que el film de Bong Joon-ho tenga guiños tarantinescos). Primavera, verano, otoño, invierno… y otra vez primavera del gran Kim Ki-duk (también Hierro 3 del mismo director). Train to Busan más pochoclera pero muy bien hecha también (disponible en N).