PES (Pedazo de energúmeno social)

Corría el comienzo de los 90` cuando Beto los invitó a su casa a conocer su nueva adquisición. Para muchos de esa generación, con hermanos más grandes, lo único que habían conocido era la Commodore 64 y un poco más atrás el Atari 2600. Jostick negro, botón rojo, 4 direcciones posibles, y el resto ya es historia conocida.
Ese día de verano en aquella casa del barrio de las “casitas baratas” en el corazón de Floresta, similar al de las “mil casitas” en Liniers, descubrieron que había otra manera de jugar. Había al menos 8 direcciones posibles, la pelota iba más o menos al lugar donde le indicaban y eso que  salía de la tele se parecía bastante a una cancha de fútbol.
Se fueron sumando adeptos, porque el grupo que los unía se constituiría unos años después, pero sin dudas ese símil rectángulo gris con un círculo en el medio y tres más pequeños en sus costados había llegado para quedarse. Psone
Fueron pasando los años y el salto a la segunda generación cambió todo. La consola era negra, el disco iba de frente (y no arriba como antes). La nueva versión de lo que todavía era el Winning Eleven era un sueño. Ronaldo podía abrir las piernas, dejar que la pelota pasara y correr detrás de ella a una velocidad lucero.
Las crónicas de su memoria marcaron noches enteras sin dormir. Cuando ya eran tres los que se juntaban, cuentan que la hermana de uno de ellos se iba a acostar cerca de la medianoche y que al levantarse para ir dar clases a una escuela allá por Parque Avellaneda, su hermano menor y sus secuaces seguían ahí casi inertes.
Para el arribo de la 3ra. edición el tridente se había transformado en cuarteto. Uno casado y esperando una nena, otros dos convivían y el cuarto vivía solo. Apareció la posibilidad de jugar online y eso sembró un manto de dudas por saber si los encuentros seguirían valiendo la pena. Quedó en eso: hipótesis catastróficas. El futuro no estaba tan cerca, jugar con otro a distancia no era tan sencillo, dependía de la conexión que tuvieran y además, ellos afirmaban que no había nada como la juntada con los pibes.
En términos de estilos había tantos como participantes. Uno era pura finta: cuarto cómodo. Otro, el más novato por cierto, una mezcla entre bilardismo y pases infinitos.  El dueño de la primera máquina, históricamente fue de los mejores, aunque con el tiempo se había convertido en el más rústico. El que resta mencionar, era sin dudas el más pragmático, más efectivo, más simple, y experto en ejercer una presión sobre el rival incansable. ¿Hace falta aclarar quién tiene más palmares en su vitrina?
La cuarta, última y actual consola llegó de forma precoz. Ni siquiera habían terminado de sacarle el jugo a la antecesora. De hecho hoy por hoy, solo hay dos sedes que tienen el hardware actualizado. El padre de la nena es uno de los retrasados en la materia y el otro es uno de los que convivía cuando apareció la 3 y que ahora, ya casado legalmente, gastaba la guita en cambiar la bacha de la cocina, escurridores de verdura, y jabón líquido sabor pitanga. PS4a
Actualmente se siguen encontrando, aunque no con la frecuencia de antes, ni mucho menos la de la secundaria pero ahí van. Las reglas son claras: dos rondas todos contra todos, un Excel que todavía dice PES 2014, se anota goleadores, amarillas y rojas (suspensión de una fecha). Además hay otras cuestiones que son más de forma. Se pide empanadas, se toma coca light y se pica algo dulce religiosamente. Es ley respetar siempre al dueño de casa. O sea, si la compañera del anfitrión ya se fue al sobre (dicen que pasa siempre) y la competición no ha finalizado, se trata de medir los niveles acústicos. No siempre sucede. Uno de ellos, el que más puso la casa generalmente, es al que más le cuesta romper con la dinámica de club en la que se ha convertido su hogar. No le jode igual. Sólo reza para que no se enteren del otro lado del dormitorio.
Se habla, se boludea hasta que la cosa se pone picante. Cuando se hace el silencio es o porque el partido que se está disputando es entretenido o porque uno de los cuatro se calentó por su rendimiento. Un dato más: los dos que esperan afuera deben mirar el cotejo en cuestión sino serán sometidos a escarmientos verbales.
Imposible enumerar la cantidad de anécdotas. Pero las hubo muchas. En situaciones extremas (finales perdidas, fallos arbitrales escandalosos, etc.) cuentan que han aparecido hasta golpes con nudillo al televisor, josticks al piso (siempre que sea el propio), torneos que duraron más de lo debido y que hicieron un infierno el día después, goleadores inventados por el encargado de llenar la planilla y, sobre todo, lo que hay es desprestigio por el que gana. Siempre hay razones del tipo: “tenías el mejor equipo”, “hacés siempre la misma”, “tenés mucho culo”, etc.
Como pregona la presentación de la edición 2016 del juego, ya pasaron 20 años de aquel nostálgico Goal Storm. Pasó todo: la vida, las malas, las buenas, las corridas de Ronaldo, la irrupción del Triangulo , la novedad del cuadrado+cruz, las paredes, etc. Allí están: “grandes”, medio ensanchados, con alguna chapa volada, pero firmes y dispuestos (aunque no sin limitaciones) para predisponerse al próximo certamen. En el fondo saben que si bien el juego no es solo una excusa, lo que está en cuestión trasciende largamente la condición PES (Pedazo de energúmeno social) que los iguala.

4 comments

  1. Muy bueno el blog fichu! Voy por el tercer cap de brek. Todavía no me enganchó… Pero seguiré aún a falta de tiempo. Buena la historia D ela play. Te QM Bro.

  2. Genio de las fintas!!! Que sigan por siempre estos hermosos momentos, que ni siquiera la corrupción de los árbitros en esta versión 2016 lograra quebrantar!

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