Primavera 0

Un ejercicio: una canción o varias que nunca escuchaste, una hoja en blanco y un rapto de inspiración. ¿Qué te despierta? Lo primero que se te cruce por la cabeza: poco. Una escupida de sumarios. Una acumulación, un rosario, y un sinrazón de argumentos (?)
Las ganas de un cuento que no llega en una semana que amaneció turbia, oscura, sombría. Una carta sin destinatario. ¿O no?
A usted señor. No se sacó el bigote. Sepalo! Lo lleva tatuado. Flores amarillas para una primavera que no vio nadie. Ni jardineros, ni agrónomos, ni horticultores, ni los dueños de las semillas.
Ahí vamos: un hilo conductor tensado. Ahora dicen que no todo era otoño. Que algunas hojas mejor dejarlas donde estaban. Que no toda poda trae algo nuevo. Sobre todo si el clima no acompaña, sino se secan los regaderos.
¿Cuántos nuevos jardineros están dispuestos? Muchos. Debemos ser muchos los que querramos salir de la chacra. Meter las patas en el barro, y no para la foto después del diluvio!
A cada paso, poesía barata. A caminar de costado, a transitar el camino más largo pero más bello. No hay oasis. No existen dos jardines iguales. Hay pastizales, malezas, yuyos, árboles, raíces, tallos, etc. Jazmines del pensamiento y kokedamas. Mejor los primeros. Antesala de un nuevo año. Con más preguntas que respuestas, la primavera 0 está en su apogeo. Habrá que esperar que el tiempo, y quienes forjan los destinos, demuestren quien pesa más: si los jardineros o los dueños de las semillas.

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