Porno es ver lo que hace David Simon

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Un lustrabotas, un gamulán, y un pie metido en un charco. Las marquesinas, una redada policial, unas cuantas prostitutas a lo largo de la calle 42 entre la Séptima y Octava Avenida de NYC. The Deuce le dicen en los 70` a ese tramo, escenario y título de la serie de David Simon y George Pelecanos, dos de los creadores estrella de la cadena HBO que este domingo acaban de estrenar su segunda temporada.
El mundo del porno acaba de explotar con la irrupción del videocassette y filmar películas XXX ya no es cosa de pocos. Los proxenetas reclutan a casi todas las trabajadoras sexuales de la famosa cuadra, menos a una: Eileen o Candy, como prefieran pero Maggie Gyllenhaal es la verdadera alma mater de esta serie tan poco conocida como valorada. Eileen es madre soltera, se pelea con los negros que se reparten a las chicas y está cansada de los maltratos y situaciones violentas a las que debe exponerse. Como una salida a todo aquello, su carrera intentará virar hacia la incipiente masificación del porno en la pantalla grande, pero ya no como protagonista sino como una prominente realizadora.

El otro protagonista en The Deuce es James Franco, en un doble papel de Vinnie y Frankie Martino. El primero de ellos camarero devenido en encargado del Hi-Hat, un bar de la zona, sitio obligado de proxenetas, prostitutas, estudiantes y mafiosos. Frankie sufre de escolaso y sus deudas y desmanejos serán la consecuencia para que ambos terminen trabajando para la mafia de Nueva York, representada por el típico italoamericano Rudy Pipilo (Michael Rispoli). Quizás uno de los puntos más estereotipados y menos destacables de la producción.
A ellos se les suman algunas de las caras que pudimos conocer en el Baltimore de The Wire, la gran obra de Simon. Entre otros, podemos ver a D’ Angelo Barksdale (Lawrence Gilliard Jr), el sobrino de Avon, cruzando de vereda para convertirse en la cara visible de la policía de Times Square; al inolvidable Frank Sobotka (Chris Bauer), acá también vinculado a la actividad sindical pero que, apretado por problemas económicos, termina manejando un burdel de la misma mafia para la que trabaja su cuñado, Vinnie. Y a Anwan Glover, uno de los matones de Proposition Joe, que en esta serie se mete en la piel de León, el dueño de un restaurante donde suelen encontrarse proxenetas y prostitutas.
En un contexto en donde las series crecieron en proporciones incalculables pero donde triunfaron las micro historias, los relatos más pasatistas como una gran máquina de producir policiales o seudo thrilles a escala pizzería Kentucky, The Deuce resulta un soplo de aire fresco. Como casi todo lo que hace Simon, requiere de una predisposición iniciática para   adentrarse al universo de la trama paulatinamente, sin nada masticado de antemano. En la primera temporada, tardamos al menos cuatro capítulos (la mitad del total) en reconocer bien quiénes serán los principales de la obra, y será el contexto (económico, social, cultural) lo que abunde: la foto vista desde el gran angular. Serán los negros haciendo uso de sus derechos civiles conquistados, el poder repartido entre la política, los jueces y las fuerzas de seguridad dialogando “amablemente” con lo ilegal, las drogas, los matones, y el dinero como motivación excluyente para casi todo.

Veremos qué nos depara la segunda temporada. A simple vista, da la impresión que será mucho más interesante si Candy se convierte definitivamente en la anfitriona principal que nos permita seguir espiando ese mundo del Nueva York de los 70`. A priori resulta más intrigante que todo lo que rodea a Vincent, ya que es un mundillo más conocido. Desde las cabinas para disfrutar en privado de películas clandestinas, hasta la ampliación del cine porno a un público más masivo, la potencialidad de The Deuce radicará en explorar, en ampliar y fortalecer todos esos microclimas.
Hacia el final de la primera temporada queda la sensación de sabor a poco. A una puesta muy bien planteada, pero que en el desarrollo de la trama pudo haber dado mucho más. Quizás esta segunda temporada sea la oportunidad para hacerla crecer. Ambas temporadas se pueden ver en Flow de Cablevisión, o bien en algunos portales online de forma gratuita.

Trailer 2da temporada