Tu cara me suena

El Candidato, de Daniel Hendler, es una sátira exquisita del nuevo tipo de empresario devenido en político. Un relato minimalista, cuidado y lleno de enredos tan absurdos como verosímiles. Es en concreto, un fin de semana en la casa de campo del hijo de un millonario que quiere abrirse de su bloque para lanzarse de lleno a la política con una propuesta que hable claro, con buenas vibras, cotillón y una matriz desideologizada. 

Martín Marchand (Diego De Paula), sus asesores (César Troncoso y José Luis Arias), una agencia de publicidad, diseñador y community manager mediante, deliberan cuál es la mejor campaña para contar lo más lavado posible qué es lo que viene a ofrecernos nuestro postulante. No hay izquierdas ni derechas; no importan la plataforma ni la coherencia; ni siquiera interesa mucho que el protagonista tenga pocos recursos para expresarse ni que posea escaso o nulo carisma. 

En ese sentido, Martín debe expresar algo novedoso, lejos de su imagen familiar de empresario exitoso, debe convencer con frases cortas, slogans y marketing al frente como libreto principal. El sonido de un pájaro como marca registrada, un color claro que de a naturaleza (o a light), y un spot donde muestre su lugar de descanso, donde creció cazando con papá en los ratos de ocio. 

El candidato, segundo largometraje de Hendler, sorprende por su acidez, su actualidad y su sutileza para sugerir con diálogos simples pero eficaces, pero también por tensar el  argumento llevándolo a un plano más oscuro, en un todo que cierra desde su planteo hasta su concreción. No propone más de lo que pretende dar. Con el traje de guionista y director, Hendler se da el gusto de robar sonrisas cómplices en los espectadores que se sienten interpelados por un personaje que saben frecuente, que lo vieron nacer acá y allá. Tristemente célebre (y en auge) en la política de nuestra región latinoamericana. 

Incluso más, hay otro rasgo del humor sarcástico que atraviesa la película y que refuerza su identidad: Gran parte de los personajes interpretan con la cadencia que hemos visto actuar tantas veces a su director. Lo gestual, los silencios y las pausas son parte del ritmo. De eso se nutren, entre otros, Ana Katz, Alan Sabbagh, Martín Singer y Verónica Llinás, en una combinación de talento y revelación acorde con el todo. En sintonía con un resultado final que incluye buena fotografía, un entre género que coquetea entre la comedia y el thriller, anclando en una representación sintomática de un clima de época que golpea en el momento justo. 

El largo, coproducción argentino-uruguaya, tendrá su estreno comercial el próximo 11 de mayo. La fecha inicial había sido pospuesta para que el actual Bafici, donde el film forma parte de la Competencia Internacional, tenga el privilegio de proyectarla por primera vez en nuestro país. 

Nota publicada originalmente en el marco del Bafici 2017.